viernes, 16 de septiembre de 2011

Me marcho, con muchas ganas. (ag-aaain!)


Primero de todo, debo decir que me gusta el vino.
Por qué me voya acostar con alguien que me gusta, pudiendo hacerlo con cualuqier otro (aunqeu a veces no lo parezca U.U)?
Por qué hay tan poco diálogo entre seres pensantes de la raza humana?
La gente no se mueve por lo correcto, sino por sus intereses personales. Qué se puede hacer, frente a eso?
Me niego a luchar. No me gusta la violencia. Quiero que las cosas fluyan (SIempre, siempre me acuerdo (que no es poco decir) de aquel poema que escribí en mi primer examen universitaripo de física sobre los fluídos. Pregúntame cualquier cosa, uqe ya me encargo yo de responder lo que quiera. Y ahí te resumo mi vida). (dónde estarán esas palabras olvidadas?)
No, no voy a luchar.

De todas formas, me gustaría poder llegar a comprender cómo puedo dar marcha atrás en algo de lo poco que tenía tan seguro. Me duele la pansita. Cómo peudo dudar de neuvo?
Malditas drogas.

Algo Fluye Cuando Ya Nada Se Agita - Luis Benítez

Algo fluye cuando ya nada se agita. Y su paso inadvertido por las tinieblas que duermen con nosotros trocará en una luz exasperada cuanto de ciega tiene la miseria. Desde el fondo, pozo o pantano de números, donde hostigados por el mundo y sus miles de cabezas caímos quince lenguas dentro de la carne, algo que sólo puede tocarse munido de los guantes de la desesperación, algo fluye, cuando creemos que ya nada se agita. Obliga al dolorido músculo del corazón y al cerrado hueso de la mente a comer y beber, aún dentro de sus celdas. Es una fuerza que nos lleva rudamente de la mano e inventa un camino de color insólito, por donde huimos desnudos de los ciegos. Obediente, ella agitará los párpados de los muertos y hará huir a la mosca-heraldo, que espera paciente, colgada de la gula. Colgará de nuevo el sol, cuando la luna caiga. Podremos verla latir en medio de nuestras negras sombras, aún cuando boquiabiertos, observemos día a día pasar nuestros propios funerales. Algo fluye cuando ya nada se agita. Por su gracia habrá fruto en las flores marchitas (su magia gruñirá en la vértebra) lanzará por el aire ancianos y guadañas con pasos de diluvio; nuestras jóvenes canas se ennegrecen, ante el silbato de plata besado a último momento con manos temblorosas que arrojan al viento de los lechos. Y cuando nuestros pálidos huesos den fuerza y vigor a las margaritas, aún palpitarán desde la tumba. Porque algo fluye, cuando creemos que ya nada se agita.

jueves, 15 de septiembre de 2011

Por qué te vas?


Se me parte el cerebro.
Y creo que todo se queda ahí.

miércoles, 7 de septiembre de 2011

Valente

EL ADIÓS

Entró y se inclinó hasta besarla porque de ella recibía la fuerza.

(La mujer lo miraba sin respuesta)

Había un espejo humedecido que imitaba la vida vagamente. Se apretó la corbata, el corazón, sorbió un café desvanecido y turbio,explicó sus proyectos para hoy,sus sueños para ayer y sus deseos para nunca jamás

(Ella lo contemplaba silenciosa)

Habló de nuevo. Recordó la lucha de tantos días y el amor pasado. La vida es algo inesperado, dijo. (Más frágiles que nunca las palabras.)

Al fin calló con el silencio de ella,se acercó hasta sus labios y lloró simplemente sobre aquellos labios ya para siempre si respuesta.

José Ángel Valente

martes, 6 de septiembre de 2011

WAH!


“La gente siempre culpa a sus circunstancias por ser lo que son. Las personas que progresan en este mundo son aquellas que buscan las

circunstancias que quieren y, si no son capaces de encontrarlas, las crean”

(G.B. Shaw)

jueves, 25 de agosto de 2011

Y aún hay más...


A ver si me ayudáis a definirme un poco:

Os acordáis de cuando estuve con las pastillas y un profe en la fac me dijo un día: Esther, últimamente se te ve mucho más contenta; a lo cual yo respondí (con una sonrisa enorme): deben ser los antidepresivos.

El otro día en LP me sirvieron aquel maravilloso y cuasiorgásmico yogurt helado con sirope de chocolate, pepitas de chocolate y conguitos con chocolate y le dije al tipo (con una sonrisa enorme): Es que tengo una carencia.

Hace aún menos tiempo mientras hablaba con mi padre por teléfono me llamaron del móvil de urgencias. Lo encendí solo para decirles que se esperaran un momento. Acabé de hablar con mi padre y aprox unos 3 minutos después me puse de neuvo al auricular y le dije a la tipa (con una sonrisa enorme, que ella nunca vería): perdona haberte hecho esperar, pero me acaban de decir que mi padre tiene un tumor en el riñón.



lunes, 22 de agosto de 2011

The tea is already IN my belly.


Siempre tengo la misma sensación de que cada grito que surge de una garganta rugosa significa “desgracia”. Es por eso que cuando me pareció escuchar mi nombre de la manera más desgarradora posible, lo ignoré. Un reguero de sangre y crujidos de hueso explotó en la zona de visión de mi cerebro, de nuevo. Otra de tantas veces... No le di la menor importancia hasta que mi oído derecho volvió a captar el desolador grito de angustia.


Desde la terraza mis ojos captaron fugazmente la visión de Mónica con el podenco en brazos. Sus rodillas estaban parcialmente flexionadas bajo ese vestido largo, su espalda corva tributaba la gravedad de estas latitudes mientras la desfiguración tomaba presos sus carrillos.

Aún estaban mis ojos contemplando esa imagen cuando mi cuerpo bajaba a toda prisa por las escaleras. Lo único que agarré de la casa fueron las llaves de la clínica y una entereza surgida de lo más adentro de mis entrañas. Mónica estaba a punto de desplomarse y sin más explicación que la palabra “camión” comenzamos el largo camino pasadas dos calles hasta las puertas de la clínica veterinaria.

Duna, la pequeña mestiza de 4 meses, se tomaba la carrera a juego. Mientras tanto la cadera del Poden y su pata derecha bailaban salsa entre nuestros brazos resbaladizos de cortisol. Con sus 20 Kg de peso tuvimos que transvasárnoslo una y otra vez a propósito de que no cesase su baile.

Abrí sin que mis dedos convulsionaran los tres cerrojos de la puerta que nos llevaría a lo que esperábamos fuera una parada de hemorragia y una piscina de sedativos y analgesia.

Luis llegó (parece ser que le grité algo dirección a su cama cuando ya bajaba por las escaleras de la casa) y se arrodilló junto al atropellado. De nuevo, una visión fugaz de su palidez (contraste con sus ojos negros y boca roja, abierta) acompañó a mi nervio óptico mientras mi cuerpo luchaba por manejar la urgencia.

Mónica y yo nos movíamos acompasadas a lo largo de la habitación, de los pasillos del entramado de la clínica, entre comandos cortos de división de responsabilidades. No hubo tiempo ni para los zombies.

Piel, venas, sangre, shock, fluidos, drogas. Sangre.

Sudor, alaridos, sangre, ecografía, palidez.

Femoral, piel, vejiga, midriasis, bazo, alaridos.

Llamo por teléfono al resto de compañeros de trabajo: nos lo llevamos a otra clínica.

Ahora, tres días después, está en casa. Me ha despertado a las 4am con un sollozo desesperado. Por qué el dolor siempre espera a la noche para hacer su aparición? Qué pacto oculto existe entre la malaventurada luna y la angustia de la desesperación?

Poden tiene rota la cadera por al menos 3 sitios y una fractura conminuta de fémur. Es un puro hematoma enfisematoso, todo él.

Tengo sueño. No puedo volver a dormir.